No eres tú, nunca fuiste tú. Fuí yo, fué mi mirada.
Fué el cristal azúl por el que miré, la distorsión de la luz en el ojo y el corazón.
Fueron palabras desbordas, sin sentido, todo eso que le chisporrotea a mi lengua, que me viene de no se donde.
Fue lo fácil, lo difícil, lo callado y lo que aúlla.
Fue todo eso que se desparrama de mis ojos, de mis cabellos, de mis ganas.
No eres ni serás tú.
Te redimo de toda obligación y compromiso.
Soy yo la inventora, la magia, la vida, el color .
Yo soy la pasión de la historia cuando se cuenta.
No eras tú.
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